Posteado por: Carlos Valladares | 24 junio, 2010

Se acabó lo que se daba

“Vivo de medio kilómetro en medio kilómetro. No me importa nada más. Y durante esos 10 segundos, o menos, soy libre.”

Dominic Toretto

Así, puesto en cursiva y entrecomillado, parece una frase solemne. Nadie diría que está sacada de una película tan macarra como es A todo gas. Que conste que me encanta esa peli.
Y es que esa frase resume perfectamente lo que ha sido la última etapa de mi periplo por las europas. Grandes tiradas y recorridos que no bajaban de los 400 km diarios. Por el simple y mero placer de conducir. Así de fácil.
Tras salir de Alemania, quería hacer una última parada en Bélgica, para despedirme de mi amigo Javier, y compañía. Y después, continuar rumbo suroeste, con la intención de atravesar Francia por el centro. Nada de costa esta vez.

Y así fue. El primer día después de salir de Bélgica, me puse como objetivo hacer noche en un área de autocaravanas que hay en Humbligny. Tengo un mapa de carreteras de Francia en el que te vienen todas las áreas de AC’s del país. Y eso va de lujo para planificarte los viajes. Lo malo es que dudo de la existencia de dicha área. Más que nada porque no había ni rastro. Y mira que el pueblo era enano. Ni una triste indicación. Así que busqué un sitio un poco apartado y me apalanqué allí.

El siguiente día tenía planeado llegar a Millau, al área de AC’s que hay allí. Durante el camino, fui descubriendo cantidad de zonas habilitadas para pernoctar con la autocaravana. Incluso en medio de los pueblos. El ayuntamiento adapta un lugar donde vaciar aguas grises y llenar los depósitos. E incluso encontré un lugar donde te podías enchufar a la corriente. ¡De gratis!

La verdad es que el interior de Francia me moló más que la costa. Pero bueno, eso ya va a gustos. La clave, si vas a ir por el centro, y tiras de GPS, es decirle que planifique la ruta más corta (por defecto planifica la más rápida). Así te mete por carreteruchas comarcales que transcurren entre los viñedos y los campos de cereal. Lo malo es que te puede meter incluso por caminos de tierra. Comprobado. Y es que hacer más de 400 km por carreterillas de estas puede ser agotador.

Al final de la tarde llegué al lugar donde sería mi última pernocta en el extranjero. A Millau. Esta población es famosa por el puente que se inauguró en 2004, y que se considera el más alto del mundo.

Su altura máxima es de 343 metros, y mide casi 2 kilómetros y medio de largo. Costó casi 400 millones de pavos, y fue diseñado por el arquitecto Norman Foster. El mismo que hizo la torre de comunicaciones de Collserola de Barcelona o la Torre Caja Madrid, en Madrid. Lo vi en el programa este que se llama Mega Construcciones, o algo así, y me encantó.

El área de AC’s de Millau sí estaba claramente indicada. Era un lugar no demasiado grande, y no tenía para recargar ni vaciar agua, pero por lo menos era gratis y estaba muy cerca del pueblo.

Y tras salir de allí, ya encaré de nuevo hacia España. Estas líneas ya las estoy escribiendo desde casa, así que doy este viaje por concluído. Pero el blog todavía no. Antes me gustaría poner algunos post más. Uno de ellos dedicado a la gente de FurgoVW, o de cualquiera que tenga furgoneta, en general.

Nos vemos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: