Posteado por: Carlos Valladares | 6 junio, 2010

Isla de Romo y entrada a Suecia

Siguiendo la recomendación de David (T3power, para los amigos), tiré sentido norte, en dirección a la isla de Romo. Esta isla está situada al oeste de Dinamarca, y es un paraíso para los que practican deportes de viento. A pesar de ser una isla, se puede acceder a través de una carretera que hay construída a lo largo de un gigantesco dique.

Al final del dique, la carretera continúa en la isla, y si se sigue hasta el final, sin salir por ninguna de sus ramificaciones, se llega a una enorme playa.

La playa está dividida en zonas: hay una para windsurf, otra para kitesurf, etc. Pero la parte central es un paraíso del drifting. No pude evitar hacer culear un poco la furgona. Y como yo, casi todos los que entraban. Era como una especie de costumbre: entras, derrapas un poco en la arena, y te vas al sitio que quieres.

Como la arena es dura, puedes acercarte todo lo que quieras al agua. Lo que no contaba es que las Michelin Agilis de mi furgoneta se colapsan enseguida con la fina arena de la playa. Eso provoca que te quedes sin agarre. De hecho, me quedé atrapado en un sitio llano y que aparentemente tenía arena dura, aunque algo compactada por la humedad.

No me quedó más remedio que echar mano de la peazo de pala que me pillé en el Dealextreme. Mi hermano decía que con esa palilla no iba a hacer una mierda en la nieve, pero en la arena me fue de putísima madre para poder salir relativamente rápido. Aunque me costó un cojón, la verdad. Parecía increíble la facilidad con la que las ruedas traseras se hundían en la arena…

Para dormir, me escondí detrás de una duna. Desde allí, pude ver cómo se pone el sol en el mar. Los que vivimos en la costa este española, no lo podemos hacer. Y levantarse temprano para ver el sol, va a ser que no.

Aunque más interesante que la puesta de sol resulta ver cómo a medianoche todavía queda luz.

Respecto a la playa en sí, me sorprendió su limpieza. La verdad es que está muy bien equipada: tiene bastantes lugares donde depositar la basura, e incluso hay unos remolques aparcados que son los lavabos. Y la verdad es que están mucho más limpios y en mejor estado que en algunos de los campings que he visitado.

También hay que decir que la gente se comporta. Normalmente suele haber gente que practica deportes de viento y autocaravanas, que están allí por el propio placer de disfrutar de esa playa.

Tras la isla de Romo, decidí encarar hacia Suecia. Y es que tampoco quería estar mucho tiempo más en Dinamarca: no recordaba que no es un país de la zona Euro, y me daba palazo cambiar moneda para un día que iba a estar allí. Así que salí directo en sentido este. Crucé el país sin ni siquiera repostar. Llegué a Suecia con 5 litros de gasolina alemana en el depósito.

Las autopistas en Dinamarca son gratis, aunque hay que pagar el enorme puente que une Nyborg y Korsor. Al cambio, vale unos 30 euros.

No mucho más adelante está el túnel submarino que conecta Dinamarca con Suecia. Vale unos 38 euros, al cambio.

Pero antes de abandonar Dinamarca, me gustaría comentar algunos detalles que me han llamado la atención: cuando hay que pagar en la autopista, te lo indica claramente. Tras la última salida antes del peaje, unas cámaras te filman, supongo que para que no te escaquees; aunque está difícil, la verdad. Otra cosa que me ha llamado la atención es la cantidad de sitios para parar en las carreteras secundarias. Hay muchísimos. Y encima, en todos ellos hay lavabos e incluso un lugar habilitado para vaciar el WC químico.

Se nota que aquí miman al autocaravanista. No como en España, que en lugar de favorecer este tipo de turismo, lo que hacen es únicamente prohibir.

En Suecia, la tónica de Dinamarca se repite: mucho sitio donde parar y muy bien habilitado. Desde que entré en este país, no he dejado prácticamente la carretera E22. Y es una vía cojonuda. A veces se torna autopista, y después vuelve a ser carretera nacional. Todo ello gratuito. Mucho sitio donde parar, un buen paisaje escandinavo, a veces costa a veces interior, y mucho sol.

Es curioso, pero vuelvo a decir que Alemania parece que tiene una maldición con el clima. En Dinamarca hacía un sol del cagarse. Y ahora, en Suecia es increíble el calor que hace, aunque por las noches hay que abrigarse.

Por lo demás, me estoy planteando si me dará tiempo de llegar a los Fiordos. Ya lo calcularé. De momento, voy a disfrutar de la visita a mis amigos chilenos, en Bergkvara.

Salud y kms.

P.D.: Para ver la galería, mejor con un poquillo de chill-out. One fine day, de Jakatta. Pulsad Ctrl al mismo tiempo que clicáis sobre una de las fotos de la galería. Así no se cortará la canción.


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Responses

  1. Hola, muy lindas fotos y muy lindo blog, yo también adoro Suecia, y Finlandia…

    tenes google wave? si tenes agregame asi hablamos =)

    seguí así con el blog que esta muy bueno…

    • Hola Iris.
      No tengo Google Wave. Si quieres puedes agregarme al Facebook o al Messenger.
      También he echado un vistazo a tu blog. Muy interesante. Lo seguiré a menudo.

      Hasta luego!


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